Fernanda Santana
El inspector federal Augusto Ferraz no siente una gran ambición en la vida, salvodarle a su hija todo lo que merece. Es viudo y no tiene intención alguna deenamorarse de nuevo.Bárbara Deodato perdió a su madre recientemente y siente que está en lo máshondo del pozo, hasta que una fuerte tormenta le arrebata lo poco que todavía lequedaba.Augusto solo quería ayudar a la mejor amiga de su hija cuando decidió acogerla ensu casa. Lo que no previó es que la muchacha de sonrisa tímida despertaría en élsu instinto protector, así como un deseo incontrolable hacia ella.Ahora, viviendo bajo el mismo techo, no saben si podrán luchar contra sus propiosinstintos o si acabarán ignorando la diferencia de casi veinte años de edad paraentregarse a una pasión abrumadora y deliciosamente prohibida.