Rodrigo Rey Rosa
Vi otra maravilla aún en el palacio real. Era un espejo grande colocado encima de un pozo medianamente profundo. Al bajar a este pozo podía oírse todo lo que los hombres y las mujeres dicen en la Tierra, y al alzar los ojos uno podía ver todas las ciudades y todas las aldeas, como si uno se encontrara ahí entre ellos. 10