René González
Si Satanás y los poderes de las tinieblas son una realidad bíblica, ¿cuál es la posición del creyente frente a ellos después de la cruz? ¿Qué significa realmente hacer guerra espiritual? ¿Qué ocurrió cuando Cristo despojó a principados y potestades? ¿Qué significa resistir al diablo, derribar fortalezas y vestirnos con toda la armadura de Dios? ¿Tiene la Iglesia autoridad para expulsar demonios? ¿Qué hay de las maldiciones generacionales, los espíritus territoriales, la cartografía espiritual y los llamados espíritus de Jezabel, Leviatán, pobreza, rechazo o enfermedad?En este segundo tomo de Demonología - Teología Sistemática, el Dr. y Maestro René González conduce el estudio desde la cruz hasta la consumación final de la victoria de Cristo. El énfasis ya no recae solamente sobre la existencia y actividad de Satanás y los demonios, sino sobre lo que Jesucristo realizó mediante su muerte, resurrección y exaltación.A partir de textos fundamentales como Colosenses 2:14-15, Efesios 1:20-23, Efesios 6:10-18, Hebreos 2:14-15, Santiago 4:7 y 1 Juan 4:4, esta obra examina la guerra espiritual desde una perspectiva bíblica y cristocéntrica, distinguiendo entre la enseñanza del Nuevo Testamento y muchas prácticas que posteriormente se han incorporado al lenguaje y ministerio cristianos.El lector encontrará un análisis de la armadura de Dios, las fortalezas espirituales, los dardos del maligno, la autoridad espiritual, el ministerio de liberación, atar y desatar, los espíritus territoriales, las maldiciones generacionales y diferentes doctrinas contemporáneas que necesitan ser examinadas cuidadosamente a la luz de las Escrituras.Pero este libro propone algo todavía más importante: recuperar una demonología que no produzca una Iglesia obsesionada con Satanás, sino una Iglesia consciente de Cristo.El creyente no enfrenta las tinieblas intentando conquistar una victoria que todavía no existe. Su vida y su lucha espiritual deben entenderse desde la obra consumada de Jesucristo, quien murió, resucitó, fue exaltado y está sentado sobre todo principado, autoridad, poder y señorío.La historia no terminará con una batalla incierta entre dos poderes iguales. Terminará con la consumación de una victoria cuyo fundamento ya ha sido establecido en Cristo.El enemigo existe, pero Cristo reina. Las tinieblas operan, pero Cristo ha vencido. Y la última palabra pertenece al Cordero.