Miguel Rojas
En un mundo donde las aplicaciones digitales sostienen procesos críticos de organizaciones públicas y privadas, la seguridad del software ha dejado de ser una preocupación exclusiva de especialistas para convertirse en una responsabilidad ineludible de todos los que participan en su desarrollo. Sin embargo, uno de los desafíos más persistentes sigue sin respuesta clara: ¿cómo medir de forma objetiva e integral el nivel de seguridad de un proyecto de desarrollo de software?